Octavio Mendoza fabricó una edificación completamente de arcilla y la horneó como si fuera una artesanía. Con ella quiere generar conciencia sobre los daños de la construcción moderna a la naturaleza.

Con sus manos embarradas moldeaba un rostro indígena que le serviría después como elemento decorativo.

La bautizó Casa Terracota. “No solo es una casa de barro. Es una cerámica monumental que sirve de vivienda”, aclara este arquitecto bogotano de 59 años y de ancestros boyacenses, casado y padre de dos hijos.

El proceso, en cada parte cocinada, tardó en promedio una semana, por lo que fueron necesarias unas 400 toneladas de barro.

Casa Terracota, a la que en Villa de Leyva conocen popularmente como ‘la casa de los Picapiedras’, es tan grande como un edificio de cinco pisos.

Mendoza no quería rejas, y diseñó gatos, pájaros y plantas de hierro forjado que cubren los ventanales. Las rejas, los vidrios y la energía eléctrica son lo único artificial.

Las camas, los muebles, los baños, la cocina y las áreas comunes, todo fue esculpido en arcilla.

También las lámparas de figuras indígenas y animales, los pocillos donde sirven el café caliente y las figuras decorativas son de ese material, entre ellas, una colección de vírgenes.

La experiencia de los años trabajando con la tierra y el barro, después de conocer cómo los manejaron nuestros antepasados, el aporte Europeo y su simbiosis, me han dado las herramientas y la capacidad para trabajarlo de una manera diferente y autóctona. Para eso he escogido el medio que conozco, el cual cuenta con obra de mano no sólo barata, sino capaz y recursiva. La zona cundiboyacense, el indígena artista por naturaleza, el colombiano que inventa para sobrevivir.

 

Arquitectura en Cerámica

Siempre he considerado la Arquitectura como la madre de las artes; el producto de una unión feliz entre todas ellas. Una obra arquitectónica debe ser una respuesta del hombre hacia el medio, pero una artística-técnica, con un resultado lleno de escultura, música, poesía…de todas las Artes mayores y menores que, junto con la técnica, produzcan placer…bienestar… ¡felicidad!

El hombre es un animal terrestre, la tierra es el medio y el elemento que domina, en el cual vive; pero se ha olvidado de ella. El Arquitecto es el producto yupie de las universidades; un ejecutivo que no se ensucia, que ahora no usa ni las manos.

Esto ha traído como resultados las ciudades invivibles, geométricas, frías, que son impuestas agrediendo al medio y al entorno natural; la línea recta, la deshumanización.

Yo no creo en esto, por eso creo Arquitectura Orgánica; la cual brota del suelo, de la tierra que voy levantando con las manos, moldeando con el Agua, el Sol, el Aire, y que luego se endurece con Música y Poesía, apareciendo, así, los colores producidos por el Fuego.

Arquitecto Octavio Mendoza 

 

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